La revisión eléctrica “básica”, consejos sencillos para evitar sustos

13/02/2026 10:00h

La electricidad forma parte de nuestra vida diaria: encendemos luces, utilizamos electrodomésticos, cargamos el móvil, en definitiva, usamos múltiples aparatos sin pensarlo, todo funciona tan normal que rara vez nos detenemos a preguntarnos si la instalación eléctrica de nuestra casa está en buen estado, y una revisión eléctrica básica puede hacer que tu hogar sea más seguro.

Muchos fallos y averías, cortes del suministro inesperados e incluso incendios tienen su origen en instalaciones eléctricas deterioradas o mal mantenidas. Lo preocupante es que, en la mayoría de los casos, estos problemas se pueden detectar con una simple revisión y sentido común, simplemente siguiendo algunos consejos que te permitan identificar “cuándo algo no va bien”.

 

¿En qué consiste una revisión eléctrica básica?

Una revisión eléctrica básica consiste en comprobar que los elementos principales de la instalación funcionan correctamente y no presentan señales de desgaste, deterioro, sobrecarga o peligro. No se trata de desmontar toda la red eléctrica de la vivienda, sino de observar, comprobar y detectar posibles fallos mediante indicios, antes de que se conviertan en un problema.

Este tipo de revisión es muy importante en viviendas antiguas, en cualquier tipo de viviendas si se han añadido electrodomésticos nuevos que no estaban previstos originalmente, o en viviendas/locales donde nunca se ha realizado ningún control desde la instalación original.

“Básico” no significa “poco importante”, al contrario, casi siempre los problemas eléctricos empiezan con pequeños detalles que pasan desapercibidos.

 

¿Por qué es importante revisar la instalación eléctrica?

La electricidad “con problemas” no avisa de una forma clara evidente, no gotea como el agua ni huele como el gas, (bueno, en algunos casos sí que puede desprender algún olor), pero lo habitual es que cuando la electricidad falla, suele hacerlo de imprevisto y las consecuencias de esto pueden ser más o menos importantes, desde daños en electrodomésticos hasta riesgo vital para las personas que habitan la casa.

Una revisión básica ayuda a prevenir cortocircuitos, sobrecargas, descargas eléctricas y fallos en el suministro. Se pueden detectar conexiones defectuosas que generan calor excesivo, esta es una de las principales causas de los incendios domésticos.

 

Señales de alerta que no deberías ignorar

Existen señales que indican que algo no va del todo bien y que es momento de hacer una revisión eléctrica, una de las más habituales es que los magnetotérmicos o diferenciales salten con frecuencia y sin motivo aparente. Esto puede indicar una sobrecarga, un problema en la instalación, que un aparato "conectado" esté estropeado o que el dispositivo de corte y/o seguridad se haya averiado.

Es importante prestar atención a los enchufes, comprobar que no se calientan (tocarlos, observar si han cambiado de color o están deformados), estar atentos a si se producen chispas al conectar un aparato, a si hay lamparas que parpadean. o a si se oye algún zumbido en el cuadro eléctrico. Estos no son síntomas normales, y suelen indicar malas conexiones (flojas o sucias) o sobrecargas.

Otra señal habitual es el olor a plástico quemado, aunque sea leve, NUNCA DEBE IGNORARSE, puede indicar que hay cables deteriorados (con el aislamiento dañado) o una sobrecarga en un enchufe o base múltiple.

 

El cuadro eléctrico: por aquí pasa todo

El cuadro eléctrico es uno de los puntos más importantes en cualquier revisión básica, por ahí pasa y se distribuye la electricidad de toda la vivienda, y es donde están algunos sistemas de seguridad.

Es importante comprobar que los magnetotérmicos están correctamente identificados, que no hay piezas sueltas evidentes, que no existan signos de humedad ni de suciedad excesiva. También conviene verificar que el diferencial funciona correctamente, ya que es el encargado de cortar la corriente en caso de fuga eléctrica.

Para probarlo hay que pulsar el botón de “test” que incorporan todos ellos, pero no está demás hacer la prueba “real” y de forma dinámica, es decir, provocar un cortocircuito controlado y seguro, introduciendo un trozo de cable en cualquiera de los dos polos que llevan corriente (fase o neutro) y con el otro extremo tocar el “tierra” (los “alambritos” que están visibles). Si no salta, algo no está bien, y es posible que sea necesario recurrir a un profesional (dependerá de los conocimientos y destreza de cada cual).

Damos por hecho que ya disponemos de un cuadro correctamente sectorizado, si la instalación es muy antigua puede que no sea así, y eso es un riesgo bastante alto para tener muy en cuenta.

Por otro lado, tienes que saber que los cables deben ser de la sección adecuada para lo que están destinados, por ejemplo, para iluminación suelen emplearse cables de 1,5mm2 de sección, para los enchufes de 2,5mm2, y para los aparatos de mayor consumo (como hornos y placas de cocina) de 4mm2 o incluso de 6mm2. Los cables pueden ir aumentando de sección en la medida que van soportando/sumando más carga, es decir podemos encontrar cables de 4mm2 que llegan a cajas de conexión de donde salen cables de 2,5mm2 hasta los enchufes.

Cada sección de cable está prevista para soportar un consumo determinado de forma continuada: 1,5mm2= 2500w/10A, 2,5mm2=3500w/16A, 4mm2=6000w/25A, 6mm2=8500w/32A

 

Enchufes e interruptores, pequeños pero importantes

Los enchufes y los interruptores son elementos que usamos de forma recurrente y es precisamente por eso que se suelen desgastar o fallar con el tiempo. Durante la revisión, hay que observar que están bien sujetos a la pared, que no se aprecian grietas o roturas, y en el caso de los interruptores que se mueven y “suenan” bien, ademas de que no dan fallos al accionarlos y que no hacen ruiditos “raros”.

Un enchufe con los cables “flojos” puede provocar chispas internas y recalentamiento, y lo mismo ocurre con los interruptores que no responden bien o que hacen ruido al accionarlos. Apretar los cables o cambiar un enchufe o un interruptor en mal estado es una medida correctora sencilla que mejora la seguridad y el confort en el hogar.

 

 

 

Cables visibles y extensiones eléctricas

Aunque gran parte del cableado está oculto dentro de las paredes, hay zonas donde los cables quedan a la vista. Aquí es importante revisar que no haya cables “pelados”, doblados en exceso o aplastados por muebles.

El uso excesivo de regletas y extensiones, las famosas bases de enchufe con cable que disponen de varias tomas, son un punto para revisar de forma minuciosa ya que conectan varios aparatos en un solo enchufe, y es muy fácil llegar a generar una sobrecarga que la propia regleta puede soportar. En estas regletas/bases en ningún caso montar “el trenecito”, es decir conectar una base de enchufe a otra, ya que esto aumenta la carga de consumo eléctrico de forma significativa.  

En la revisión conviene replantearse seriamente si la distribución de enchufes es la adecuada a nuestras necesidades y si es mejor añadir nuevos puntos de conexión para evitar riesgos innecesarios.

 

Electrodomésticos y consumo eléctrico

Los electrodomésticos también forman parte de la revisión. Aparatos antiguos o en mal estado pueden consumir más energía de la necesaria y provocar fallos en la instalación.

Durante la revisión, es necesario comprobar que los cables de los electrodomésticos no estén dañados y que los enchufes estén bien ajustados. En cocinas y baños, donde hay humedad, esta revisión cobra aún mayor importancia.

 

¿Cada cuánto tiempo conviene hacer una revisión eléctrica?

No hay una respuesta válida para todos los casos, pero como regla general, una revisión eléctrica básica debería realizarse al menos cada cinco años en viviendas relativamente nuevas. En casas antiguas, lo ideal es hacerlo con mayor frecuencia. También es recomendable hacer una revisión después de una reforma, al cambiar el sistema de calefacción, o cuando se instalan nuevos electrodomésticos de cierto consumo.

Por otro lado, esperar a que ocurra un fallo no suele ser la mejor decisión cuando se trata de electricidad, recuerda que el fallo suele presentarse sin avisar.

 

Beneficios de una instalación eléctrica en buen estado

Tener una instalación eléctrica revisada y segura aporta tranquilidad. Se reducen riesgos, se evitan sustos y se mejora la calidad de vida y confort en el hogar.

Además, una instalación bien mantenida y/o actualizada revaloriza la vivienda, algo importante si en algún momento piensas en vender, cada vez hay más personas que valoran la seguridad eléctrica como un punto importante a tener en cuenta a la hora de adquirir un inmueble.

 

Conclusión

La revisión eléctrica “básica” no es una tarea complicada ni algo a lo que temer, más bien al contrario, es una buena práctica para cuidar tu hogar y de quienes viven en él. Prestar atención a los detalles, conocer y reconocer las señales de alerta, y corregir las deficiencias de forma temprana, evitará la aparición de otros problemas más graves y costosos.

No hace falta esperar a que algo falle para corregirlo. Una revisión hoy puede prevenir un accidente mañana. Al final, se trata de vivir con más seguridad y menos preocupaciones, algo en lo que siempre vale la pena invertir tiempo y algo de dinero.

 

En las ferreterías Optimus encontrarás los elementos necesarios para sustituir los que puedan estar averiados, o aquellos para ampliar tu instalación y hacerla más segura. Recuerda que estamos aquí para ayudarte y asesorarte sobre éste y otros muchos asuntos relacionados con la industria y el hogar.

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